Pegasus niega las acusaciones sobre espionaje

La empresa israelí NSO Group calificó de “endeble” la investigación en contra de su software Pegasus sobre el supuesto espionaje de activistas, políticos, periodistas y defensores de derechos humanos en países como México, India, Hungría y Marruecos.

El medio Washington Post indicó que al menos 37 contactos, de una lista de 50,000 teléfonos móviles, fueron infiltrados con Pegasus.

De los contactos supuestamente espiados, 1,000 habrían sido identificados. Entre ellos, resaltan 65 altos cargos de empresas, 85 activistas de derechos humanos, 189 periodistas y más de 600 políticos, incluidos jefes de Estado y de Gobierno.

La empresa israelí ha sido señalada en anteriores ocasiones por vender el sowftware espía a países con déficit democrático, y en 2016, Pegasus saltó a las portadas de los medios de comunicación por primera vez cuando el prestigioso Citizen Lab de la Universidad de Toronto descubrió vulnerabilidades en el iOS, el sistema operativo móvil de Apple.

Nuevamente en 2019, Pegasus fue acusado de facilitar el espionaje a 1,400 personas, entre ellas varios políticos catalanes, aprovechando una vulnerabilidad de WhatsApp para infiltrarse en los teléfonos.

“Respaldamos nuestras declaraciones anteriores de que nuestros productos, vendidos a gobiernos extranjeros examinados, no se pueden utilizar para realizar vigilancia cibernética dentro de los Estados Unidos, y a ningún cliente extranjero se le ha otorgado tecnología que les permita acceder a teléfonos con números estadounidenses”, indicó NSO Group.

El software Pegasus toma control del celular de forma remota y casi indetectable para acceder a la información encriptada que le sea de utilidad al cliente. El software es capaz de extraer el contenido de mensajes, aplicaciones, geolocalización, contactos, llamadas, permite encender el micrófono y la cámara, escuchar llamadas telefónicas o conversaciones privadas, por mencionar las más importantes. Pegasus y otros tipos de software son utilizados, por lo general, por las agencias de inteligencia y tienden a moverse en un mercado privado y limitado, pero se sospecha que grupos terroristas y bandas criminales tienen acceso también a este tipo de programas.

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