«Necesitamos reconstruir el tejido social»: Obispo

Arlett Cárdenas

Celaya, Gto.- Monseñor Víctor Alejandro Aguilar Ledesma arribó a Celaya como el V Obispo de Celaya y señaló que se siente como en casa, agradeció las muertas de cariño con que fue recibido. “Estoy muy contento agradezco la hospitalidad, el buen trato de las personas, de los sacerdotes, del señor obispo ha habido siempre cercanía, atención amabilidad y hospitalidad y eso me hace sentir en casa, a gusto, me siento tranquilo, sereno y sobre todo muy agradecido con Dios y el santo padre al confiarme esta responsabilidad”, expreso.

“En general mis sentimientos son de alegría, de estar a gusto, de comenzar una relación recíproca de amor, respeto, con toda confianza les puedo decir paisanos”, añadió. 

Monseñor es originario de Valle de Santiago, y se desempeñaba en la Arquidiócesis de Morelia antes del 12 de junio cuando fue nombrado Obispo de Celaya.

“Tengo 56 años, me siento bien, fuerte, con muchas ganas de trabajar y tengan la seguridad de que pondré lo mejor de mí para que junto con ustedes vayamos creando una sociedad de justicia, de verdad, de responsabilidad y de colaboración mutua”.

Dijo que su propósito es dar continuidad  al trabajo que se ha hecho en el sentido pastoral.

Y respecto a la nueva catedral dijo que la conoce y está comprometido con su conclusión.

“Estoy comprometido con esta necesidad para nuestro pueblo, un lugar amplio e idóneo donde pueda celebrarse dignamente”. 

A los fieles católicos de los 11 municipios de la diócesis dijo que pronto tendrá cercanía.

“Reciban un saludo cariñoso los 11 municipios que corresponde esta jurisdicción eclesiástica de Celaya, les puedo decir de corazón que ya los quiero, son importantes para mí, son importantes para el trabajo de la iglesia, pronto estaremos visitándolos, ya sea a los padres de los decanatos, en los distintos momentos de formación eclesial, encuentros con los laicos, con la vida consagrada y a trabajar juntos, estamos en la misma barca, vamos a tratar de remar juntos, al mismo tiempo y al mismo horizonte”.

Tras la misa de toma de posesión en el Estadio Miguel Alemán, Monseñor emitió un mensaje a la comunidad católica donde habló de la necesidad de tener paz, pero recalcó que esta se construye entre todos.

“Decimos los Obispos que la paz es el gran anhelo de la plenitud humana, hoy más que nunca nuestra sociedad nos dice que todos somos artesanos de la paz, que seamos auténticos mensajeros y testigos en la vida cotidiana del bien ser, del bien dar y del bien estar y con ello complementar la felicidad de la familia humana”.

“Las familias, jóvenes y niños, que viven en zonas de inseguridad o que han sido dañadas por la violencia y aquellos que se esfuerzan para que su vida y sus derechos sean protegidos, una palabra de aliento, de consuelo y de cercanía, una iglesia diocesana cercana a los hermanos que sufren”.

“Necesitamos una vigorosa y pujante pastoral de la familia para que podamos erradicar la causa que generan la violencia, manipulación, la desintegración familiar, y las ideologías que destruyen la naturaleza y el fin de las sociedades”. 

“Recordemos que así como son nuestras familias son nuestras sociedades, hoy necesitamos que todos, iglesia, autoridades civiles, y sobre todo las familias recordarles que necesitamos reconstruir el tejido social”.

“No podemos seguir maldiciendo los efectos y alimentando las causas, necesitamos promover y defender nuestros mejores esfuerzos y recursos de todo tipo para promover a la familia no sólo objeto de nuestra preocupación sino volverla sujeto activo de esta reconstrucción social y eclesial, todos a proteger, cuidar, valorar y defender la célula básica de nuestra sociedad”.

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